Cercelletta empezó con su labor en el año 1968. Sin trabajo y con problemas mentales, antes del amanecer se acercaba a la fuente y se sumergía en ella. Entonces, barría las monedas y las amontonaba en un rincón para luego sacarlas agachándose. También tenía otro método: un imán con forma de espada. La policía calculaba que cada día, Cercelletta se llevaba 850 euros. Como no había ninguna ley al respecto, este hombre actuaba sin oposici&o acute;n
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