En 2012 el gobierno conservador de Gran Bretaña sacó adelante una Ley de Orden Público que sancionaba lo que se entendía era âdiscurso del odioâ. La bienintencionada ley, sin embargo, convirtió a los acosados en acosadores. En aquel momento, Rowan Atkinson (Mr. Bean) argumentó contra âla industria de la indignación de los autoproclamados árbitros del bien público, que los medios de comunicación alimentan". Esa búsqueda de eufemismos muestra uno de los rasgos dominantes de la personalidad autoritaria posmoderna: el asalto al lenguaje.
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